Este primer local tenía apenas 30 metros cuadrados en dos ambientes; 4 operarias a tiempo completo y un par de mesitas a la entrada. En esta nueva etapa, Patricia añadió a los tres postres clásicos la torta de chocolate, con su variante rellena de manjar blanco y crema, el suave encanelado, los merengados de chirimoya o fresas, los alfajores y el pionono; también se preparaba unos pocos productos salados como empanadas, tamalitos verdes al estilo piurano, sándwiches triples y de pollo entre otros.
Transcurridos ya 22 años, la joven y prestigiada dulcería se mudó unos metros a un local más grande, que permitiría una mayor producción y un ambiente más amplio para atender al público que venía a sentarse a comer un postre. El negocio había crecido considerablemente y la calidad se mantenía como en los inicios. Desde el año 2004, la confitería ofrece más de cincuenta productos y desde el 2006 los clientes de los distritos del sur de Lima ya tienen cerca una sucursal en la avenida Primavera cruce con la avenida El Polo en Surco.
La Confitería no es una dulcería más de las que existen en Lima. La atención personal y el sello de calidad que Patricia le pone a sus productos han logrado un prestigio y el reconocimiento de los clientes más exigentes. Porque ha mantenido los más altos estándares de calidad en sus procesos productivos artesanales y que los distinguen de cualquier otro similar.